Cláusula suelo empresario. El empresario puede reclamar

         La conocida Sentencia del Tribunal Supremo (STS 367/2016, de 3 de Junio), trata el tema de una reclamación de un empresario para obtener la devolución de las cláusulas suelo. El caso, trata de una empresaria que suscribió contrato con una entidad financiera para obtener financiación para adquirir un local destinado a la instalación de una oficina de farmacia. El contrato contenía una de las llamadas cláusulas suelo y se solicita, en procedimiento judicial, la eliminación de la misma.

            La lectura del fallo, para el empresario particular, puede ser demoledor. El Tribunal Supremo desestima la demanda y, por lo tanto, estima que la cláusula suelo en el empresario, es correcto. Ahora bien, queda por ver, a parte de un voto particular, en qué se sustenta la negativa para ver si el empresario puede solicitar la devolución de la cláusula suelo con éxito. 

            Una de las claves de la discusión, se encuentra en el Fundamento de Derecho Primero, de la Sentencia, punto 6.-, cuando se señala que “La sentencia de apelación consideró que la información ofrecida a la prestataria había sido suficiente y cubría las exigencias positivas de oportunidad real de conocimiento de la cláusula suelo litigiosa por parte del adherente al tiempo de la celebración del contrato, y las negativas de no tratarse de una cláusula ilegible, ambigua, oscura e incomprensible” … “Considera probado que el elevado montante económico del contrato requirió un importante periodo de negociación dentro de los límites permitidos por las condiciones de la entidad demandada. La cláusula suelo es clara y no está enmascarada entre informaciones abrumadoramente exhaustivas que dificultasen su identificación; y la demandante siempre tuvo constancia de su existencia a lo largo del íter contractual, hasta el punto de que obtuvo, en atención a su condición de cliente preferente, bonificaciones del banco, de manera tal que le fue aplicado un interés inferior al contractualmente pactado como atención de la entidad demandada”.

            En otras palabras; la Sentencia viene a defender la tesis de que si la parte, a la hora de proceder a negociar con la entidad financiera era conocedora del alcance y contenido de las cláusulas, no puede exigirse el control de esas cláusulas como si se tratase de un consumidor.           

          Por lo tanto, “a sensu contrario”, en aquellos casos en los que el empresario no haya negociado, individualmente, las condiciones del contrato, podrá plantease la reclamación por las cláusulas suelo. Y, ello quiere decir que, previo a interponer la demanda y reclamación, es necesario realizar una serie de actuaciones, incluso de carácter procesal, para poder obtener el “íter” de la negociación. 

        En otras palabras, para el empresario no hay “café para todos”, pero dependiendo de cómo se ha desarrollado la negociación, se puede tramitar una reclamación judicial con vías de éxito. 

              Y, desde nuestro despacho, desde nuestra firma, ya se ha logrado algún que otro éxito importante en este sentido; un empresario con cuatro hipotecas sobre la misma finca, ha obtenido, en primera instancia, sentencia favorable que no ha sido recurrida por la entidad financiera. 

      Hay que estudiar caso por caso, hacer una labor de recopilación de documentación e información, averiguar hasta qué punto las negociaciones existieron y valorar las posibilidades de éxito de la reclamación judicial.