El Futuro de Sandra

En una sentencia histórica, la Justicia argentina ha aceptado un recurso de habeas corpus por el que se pide la libertad de una orangután llamada Sandra. Es una iniciativa de la Asociación de Funcionarios y Abogados por los Derechos de los Animales. El animal "vive en cautiverio hace 20 años y el sentido de la medida es que supere el encierro y la depresión", explicó el abogado de la institución, Andrés Gil Domínguez. El fallo considerado único en su tipo por expertos jurídicos ha establecido que el animal pueda gozar de derechos como los de una persona y disfrutar de condiciones de vida en un hábitat más idóneo.

La resolución, firmada por los magistrados Alejandro Slokar, Ángela Ledesma y Pedro David y de fecha 18 de diciembre de 2014, sienta precedente en la jurisprudencia argentina, que hasta ahora consideraba a los animales como cosas. En el caso de Sandra, la Cámara Federal de Casación Penal resolvió por unanimidad "a partir de una interpretación jurídica dinámica y no estática, reconocer al animal el carácter de sujeto de derechos, pues los sujetos no humanos (animales) son titulares de derechos, por lo que se impone su protección en el ámbito competencial correspondiente".

            Sandra, de raza sumatra-borneo, nació en el zoo alemán de Rostock en 1986 y con ocho años fue trasladada al zoo de Buenos Aires. Allí mantuvo una relación esporádica con un macho orangután de la que nació su hija Shembira. Sin embargo, madre e hija no pudieron convivir durante mucho tiempo porque a Shembira se la llevaron a otra institución zoológica. Desde hace años, Sandra está sumida en una depresión causada por todos estos avatares. Sus representantes defienden que su liberación puede ser beneficiosa para ella y han planteado que es retenida sin su consentimiento y que debe ser inmediatamente puesta en libertad en un hábitat adecuado. Si sigue enjaulada, el zoológico estará violando esos derechos. La justicia convocó a un comité de expertos para evaluar cuál será el mejor lugar para Sandra. Se baraja la posibilidad de trasladarla a un santuario de primates en una reserva natural en Brasil.
            El caso ha abierto una esperanza para el reclamo por otros animales en situación de cautiverio de todo el mundo. “En la Argentina, habría 18 simios privados de su libertad. Según nuestro registro, serían el orangután hembra Sandra y 17 chimpancés, de los cuales tres estarían en colecciones privadas. Si  consideramos que son primates muy cercanos a los humanos, es un despropósito que aún se encuentren en cautiverio carcelario”, afirmó el doctor en biología y primatólogo Aldo Giúdice. “Verlos en zoológicos en la actualidad recuerda a las exhibiciones de humanos de otras regiones del mundo en las exposiciones universales de París en el siglo XIX. Se trata de una exhibición mercantilista que es injusta para los simios”, declaró Giúdice.

            Antes del reclamo por Sandra, hubo otros antecedentes de amparos presentados en tribunales en las provincias argentinas de Córdoba, Río Negro, Santiago del Estero, y Entre Ríos. Fueron acciones a favor de los simios que están en zoológicos, pero estas acciones no fueron aceptadas.

            También en otros países han habido reclamos similares. En 2005, se presentó un reclamo por los derechos del chimpancé Suica, que estaba encerrado en el zoológico de San Salvador, en Brasil. Pero el animal murió antes de que se emitiera la sentencia judicial.
            Estas peticiones de considerar a estos primates y otros animales como sujetos de derechos y no como cosas, se basan en la evidencia de más de 40 años de investigación. Los estudios como los de Diane Fossey y Jane Goodall, entre otros científicos, contribuyeron a posicionar a los grandes simios como personas. Recientemente, un equipo de antropólogos de la Universidad de Zúrich publicó en PLoS ONE que los orangutanes selváticos eran capaces de percibir el futuro, prepararse para él, y comunicar sus planes futuros a otros congéneres. Los científicos concluyen que los machos dominantes planifican su ruta por adelantado y la comunican a otros orangutanes del área. “Cada vez resulta más difícil sostener que no tienen algún tipo de mente propia”, ha señalado Karin Isler, coautora del estudio.

             Desde el punto de vista del Derecho se distingue entre personalidad y personalidad jurídica. La personalidad es una realidad biológica. La segunda es el reconocimiento por parte de las leyes a las personas como sujetos de derechos y deberes. El Derecho reconoce la personalidad jurídica a todos los hombres, con lo cual éstos pueden cumplir sus fines en la convivencia social; pero como existen fines que sobrepasan los medios y la propia vida del individuo, el Ordenamiento jurídico reconoce también la personalidad jurídica a ciertas organizaciones o colectividades humanas (asociaciones, fundaciones, instituciones) que tienden a la realización de esos fines colectivos o más duraderos. Y así como reconoce personalidad a entes abstractos, a fortiori, puede reconocérsela a seres no abstractos como son los animales.

            No existe ningún obstáculo jurídico para otorgar personalidad jurídica a los animales, dado que tienen personalidad y capacidad de obrar, una capacidad de obrar limitada y que requerirá en muchas ocasiones de un representante. Los animales poseen personalidad biológica propia y capacidad de obrar.

            El obstáculo es la mentalidad antropocéntrica y mercantilista de las sociedades actuales. Pero se está descubriendo una realidad que supera al paradigma o sistema de valores actual. No podemos seguir tratando a los animales como simples seres vivos sin derechos. La ciencia ha descubierto que primates, delfines, canes y otros, tienen una vida psíquica consciente.

 

            Llega la hora de otorgar personalidad jurídica a los animales, regulando su alcance y el sistema de representación para que puedan obrar jurídicamente y defender en pie de igualdad sus derechos a vivir y a ser.