¿HAY, REALMENTE, CONDONACIÓN PARA PROTEGER AL DEUDOR HIPOTECARIO?

             La Ley 1/2013, de 14 de Mayo, de medidas para reforzar la protección a los deudores hipotecarios, reestructuración de deuda y alquiler social, en su Capítulo III, artículo 7, apartado quinto, ha dado nueva redacción al art. 579 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, con el objetivo y finalidad de condonar parte de la deuda, pues según se establece en la exposición de motivos, como medida de gran relevancia, se establece la posibilidad de que si tras la ejecución hipotecaria de una vivienda habitual aún quedara deuda por pagar, durante el procedimiento de ejecución dineraria posterior se podrá condonar parte del pago de la deuda remanente, siempre que se cumpla con ciertas obligaciones de pago. Además, se permite que el deudor participe de la eventual revalorización futura de la vivienda ejecutada”.

          Casi se deberían saltarnos las lágrimas; ¡¡Condonar parte de la deuda de un deudor hipotecario!! Es el sueño de la gran mayoría de deudores hipotecarios. Nuestro sistema legislativo tiene establecido, por tratarse de contratos separados, que una cosa es la deuda y otra la garantía, por lo que la supervivencia de la deuda, cuando no se cubre con el objeto en garantía, es el lógico resultado. Pero más allá de esta situación jurídica, la realidad social, debido a la elevada presión bancaria, hizo que comprar pisos e hipoteca, fueran de la mano, asimilando la mayoría de compradores que una cosa iba ligado a la otra. Ahora, cuando las vacas son flacas, las entidades financieras vienen con el viejo cuento de que la legislación ampara sus pretensiones olvidándose de sus “dulces campañas” en las vacas gordas.

            Con esta situación, y además presionados por Europa con dos sentencias, al Estado Español no le ha quedado más remedio que hacer algún que otro parche, como el Real Decreto 27/2012, de 15 de Noviembre, el Real Decreto-Ley 6/2012, de 9 de Marzo y la propia Ley 1/2913 que comentamos en este artículo. Todo, en general, dirigido a la suspensión de lanzamientos y a proteger al deudor hipotecario. Y, dentro de estas medidas, tenemos la modificación del art. 579 de la LEC, con el objetivo de condonar parte de la deuda.

            Con estas premisas, uno se pone a leer el artículo, feliz y contento, esperando encontrar un sistema sencillo y ágil de cómo poder condonar parte de la deuda del deudor hipotecario. Y el resultado, es desolador.

            En tema se centra en el punto 2 del art. 579 de la LEC. El punto 1, establece la continuidad de la ejecución por la diferencia entre la deuda y lo obtenido en la ejecución hipotecaria. Para empezar, no todo deudor hipotecario, tiene acceso a la condonación; sólo aquellos en los que la hipoteca recae sobre la vivienda habitual. Que son la mayoría, pero ya estamos limitando.

            Hay dos posibilidades; si hay venta en los 10 años posteriores a la aprobación de la adjudicación del remate; o si el ejecutado puede pagar lo que adeuda.

            Vayamos al primer caso que es el más sencillo. Una vez que se ha adjudicado la vivienda a la entidad financiera (o se ha cedido el remate a cualquiera de sus sociedades de su grupo), si en un plazo de 10 años, desde la adjudicación del remate, se vende la finca, la deuda pendiente de liquidar por el deudor se verá reducida con el 50% de la plusvalía obtenida con la venta. Es decir, veámoslo un poco claro; resulta que la entidad financiera se ha quedado con mi casa, que era mi vivienda habitual, que se la ha quedado por un valor que está por debajo de lo que debo, con lo que me he quedado con deuda frente a la entidad financiera y si dentro de un plazo de 10 años la entidad financiera vende la que era mi casa, por un valor superior al que se la adjudicó, la mitad del beneficio me lo tiene que aplicar a reducir la deuda que yo tengo con la entidad financiera. En fin.

            Vayamos al segundo caso, que “aún es más interesante”. Si el deudor puede pagar, tiene dos plazos y dos importes; si es dentro de los cinco primeros puede pagar el 65% de lo que debía, incrementado con el interés legal del dinero hasta el momento del pago; o si es dentro de los 10 años, con el 80% de lo que debía, incrementado con el interés legal del dinero hasta el momento del pago. Es decir, veámoslo un poco claro; resulta que la entidad financiera se ha quedado con mi casa, que era mi vivienda habitual, que se la ha quedado por un valor que está por debajo de lo que debo, con lo que me he quedado con deuda frente a la entidad financiera y si quiero/puedo pagar, en 5 años es el 65% de la deuda (lo restante por pagar), más los intereses legales hasta el pago, y si es dentro de los 10 años siguientes, es un 80% de la deuda más los intereses. Y si no puedo, pues lo dedo todo, más los intereses contractuales. En fin.

        ¿Alguien ve la condonación por algún lado? Sí, puede que literalmente la haya, pero fe facto...